Poco tiempo después de finalizar mi practica ministerial, tuve la oportunidad de servir en el personal de Ignite Life Center en Gainesville. Por un tiempo, mi trabajo fue abrir la iglesia, encender el equipo de sonido, poner las baterías en los micrófonos, etc. También, estaba a cargo de encender el aire acondicionado (o calentador) antes de iniciar nuestros servicios.

Ojalá pudiera decirles que cumplí con mis responsabilidades como debía cada fin de semana, pero no fue así. Habían veces que olvidaba recargar las baterías entre semana y no funcionaban para el domingo, también olvidaba encender alguna pieza del equipo de sonido y terminaba siendo un desastre, pero lo peor era cuando olvidaba o por llegar tarde a la iglesia no encienda el aire acondicionado/calentador. Pasaron pocas veces, pero esas pocas veces la gente lo notó.

Mira, yo no sé si alguna vez le has agradecido a Dios recientemente por tu AC/calentador, pero deberías, ¡créelo! .... Es broma (broma enserio).  Recuerdo un día cuando el aire central de nuestra casa dejó de funcionar por aproximadamente 3 horas. Pensé seriamente en sentarme en mi auto, encender el aire acondicionado y quedarme ahí hasta que la persona que repararía nuestro aire central llegara. ¡Esto no es broma!

¿Por qué? ¡Porque lo sientes! Cuando llega el invierno y no enciendes el calentador con tiempo, sientes lo helado. Si es verano y olvidas encender el aire acondicionado, sientes el calor (especialmente aquí en el sur de Texas).

Cuando accidentalmente encendía el aire acondicionado/calentador tarde un domingo por la mañana en Gainesville, la gente lo sentía. No había nada que pudiera hacer para cambiar eso. Aun así, teníamos nuestro servicio, pero era diferente.

Hoy, al recordar estas experiencias y bajo el lente de liderazgo, me doy cuenta que nosotros, como líderes, establecemos el ambiente de lo que ocurre en nuestros servicios. Sí, Dios es Dios y Él puede y hará lo que Él quiera y decida. Pero lo que nosotros hacemos como líderes antes de iniciar el servicio también es importante. No me refiero al AC / calentador, me refiero a tu vida espiritual y a la preparación de un servicio.

Es la preparación que tienes durante toda la semana, como oras entre semana, cómo desarrollas tu sermón / lección, cómo practicas ese instrumento, cómo vives y tratas a los demás, cómo planificas los servicios, como preparas las cosas y mucho más. Creo que nuestro Dios merece lo mejor, y no sólo Él, sino la gente que servimos semanalmente también.

Líder, comprométete a establecer un ambiente en tu iglesia local donde la presencia de Dios pueda alcanzar, tocar y transformar la vida de las personas. Porque es por esa razón que tú y yo hemos sido llamados.

¡Gracias por servir cómo lo haces!

 

Joey Salazar es un apasionado y ferviente ministro del Evangelio, fue llamado al ministerio a muy temprana edad y ha comprometido su vida a compartir y a llevar apasionadamente la palabra de Dios a jóvenes y adultos de diversas clases sociales. Con su habilidad para comunicarse tanto en inglés como en español, Joey desafía a los oyentes con un mensaje creativo, anticipado y ungido. Joey graduó de varios programas de preparación ministerial en Texas y Florida incluyendo: Impact Now e Ignite. Completó el Instituto Bíblico en el Distrito Suroriental en Español y ha desempeñado diferentes funciones en el ministerio incluyendo: Asistente Pastoral, Director de Medios, Director Auxiliar de Prácticas, Músico, Pastor de Jóvenes y actualmente es Evangelista. También sirve en el equipo de Next Gen, un movimiento diseñado para orientar a los líderes de la Próxima Generación de la Iglesia. Joey está escribiendo su primer libro, que estará disponible en el otoño de 2017. Joey, junto a su hermosa esposa, Zerelys, y ambos hijos, Joely y Joziah, residen en Orlando, FL. www.joeysalazar.org

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